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miércoles, 22 de octubre de 2014

Conducto Poético…

Conducto Poético…
Ilusión de niño pequeño
Acojo en tu sonrisa generosa
Me reportas, tesoro sencillo
Cuan hogaza de pan al hambriento.
Idilio de ensueño compartido
Ritmo de cerdas bien mecidas
Por la entelequia de una mesada crin
Gloria verte, sentir tu embebida esencia.
Déjome volcar, cuan las aguas bravas en la mar
Zambulléndome sin miedos, sanador eres
Un conducto poético, un hilo áurico me traes
Regalas y zurces con ahínco de amante letreo.
Acaso no me das palabras mayores
Cuando desde la calle de la ribera me rescatas
Apalabrando mi disoluta letra, mi savia nueva
Llégasme a ese rincón sin albor, a ese bastión silente
Que tod@s anhelamos poder iluminar, y eres luz.
Hoy Antonio, amigo me sacias la vehemencia
Bajo la arcada de un claustro gemelo, contiguo
Siquiera las mariposas blancas son suficientes
Para explicar mi emotiva certidumbre en el pecho
Sé que me enarbolas, me subes, me sujetas.
No puedo, no tengo tesoros que darte
Mas imposible no será mi inmersión en los lodos
De tintado acervo, símil del piélago donde piérdome
Para hallar ese taconeo, ese sostén incierto
Una amalgama de vida, de pequeños dedos laureados
Por donde dejar escapar un susurro, un vozarrón
Casualidad quiere ser mi fortuna, y te me entrega
Causalidad querré ser, y describir mi fortuna, contigo.
Ya juegan los niños, esos seres que nos habitan
Ya nos vemos otra vez, un repiqueteo entre los dedos
Sobre la tabla que sustenta el tiempo, ese truhan cómplice.

Imágenes: Antonio Reyes & Belén Pablo, JacqPaRo.
©Santiago Pablo Romero. Bluesman.


domingo, 3 de agosto de 2014

Sencillo es…Decir.

 Sencillo es…Decir.


Hoy, he detenido mis pies
A tus orillas
No es, ayer, ni siquiera será, mañana
En el borde de tu magnanimidad
Océano de color intenso
Descolgado por entre las esquivas miradas.
Acaso hube de ser raudo
Incluso corceles de yeguas alazanes, nos perdían
O quizás la jovial inocencia, palpita fuerte
Y mi sal, se descuelga por el rostro
A tu encuentro, sal inmensa
Ambigüedad olvidada, diligente luna de llanto granate.
Tú, quimérico del ulterior devenir
Aplaudes unas hendiduras en el viento
Transmuto mi alma, en hervor
Mi espíritu bardo, se escondía tras los jazmines
Y el laurel seguía creciendo, sin sombras
Allá, silente, esperando mis pasos.
Escogiste leer, optaste por delinearme
Designaste el espacio corto
La cintura bregada, la usanza encinta de sutileza
Aligerando las alas del águila
Exhortando una pequeña llama, tenue regocijo paciente
Nutrido por apenas tiempo inmemorial, jubiloso.
Sencillo es decir, sencillo deshilar aquello lindo
Tejido con manos diestras
Al atardecer de este otoño que pasa acariciándonos
Mostrando la oportunidad prendida del aire
Y por qué no, por qué no subir a ese tren
Y recorrer las atalayas del céfiro ausente
Y carcomer las maderas de unos fieles sin pesas
Y alisar los marmóreos oropeles de los insignes
Y apabullar con la miscelánea del bajo, al alto
Cuan sencillo parece, mas cuan sencillo es
No más, sino dejar la elegante parsimonia impedida
Mientras las casuchas se iluminan, sean altares
Pues ahora, es sencillo, todo fluye…pero el río
El río y sus meandros, siempre estuvieron…

©Santiago Pablo Romero:Bluesman.
Imagen: FernándezCáceres.

martes, 27 de mayo de 2014

Sueños…

Sueños…

Anhelos escritos en los alisados de filamento
Candente para iluminar
Bajo la pátina de un translúcido cristal
Apaciguando la versatilidad de la colisión
De bruces con la realidad, utopía quizás.
Y allí está, titilando sin pestañeo
Sabedor de que un día será, y cierto es
Está, sobre la brisa, aleteando, sencillo, vertiginoso

Se aposenta ante tu vitral de esmerilada efigie
Esperando lo tomes, lo abras, lo embebas.
Irisando la epidermis de quienes fueron valientes
Atesorando la mejor de las estelas
El relumbrar de un nuevo surgir, sobre el horizonte
Arrancado de las entrañas de una sutil mirada
Escogida entre los pestañeos obnubilados.
Siento que te me acerco, con las manos abiertas
Canturreando melodías de silente son
Pergeñado de harapos, para tú termines de vestir
Así soy, efusión de letargos, o crisol de vidas
Sandalias raídas, piel curtida del roce de sus abrazos.
No son sueños, ni siquiera quimeras, son logros
Atesorados por tiempo inmemorial
Que suben a tu atalaya para descubrirse al gentío
Coreando una exaltación a henchidos goces
Salitre se derrama por entre las rendijas del renacer.
Dejo arracimados los sueños, entre las violetas
Emborrachándose con tu desleimiento
Porque ya duermo tranquilo
Gesticulando con párpados sagaces
Satisfecho del regazo escogido
Para verter el último vuelo…

©Santiago Pablo Romero.Petirrojo.

A Paqui Ortiz, Dama de Montoro. Por degustar sobre las esquinas de este cuadrilátero la redondez de mi alma.

sábado, 17 de mayo de 2014

Esperando la Carpa Dorada…

Esperando la Carpa Dorada…

Recorro un tiempo de vuelta
Ya hundí mis sandalias en esas tierras
En humedales de barro y cieno
Ahora sobre seco suelo, camino
Regreso a aquel estadio cercano.

Esperando he hallado a un zagal
Tras un sedal asido a su caña
Terminal de unas manos pequeñas
Pero firmes, habrá de conseguirlo
Es simiente luchadora, tenaz.
Entre tanto en una orilla
Reposa del día, sobre unas líneas
Sus pupilas prendidas, silente
Su progenitora, segura de sí
Absorbiendo el nuevo legado.
Compendio de notas, halladas
En el mismo pañuelo inmenso
Que por su doblez, se reencuentra
Pues todo retorna, gira como diábolos
Danzando frente a las fauces inocentes.
Embebido cada noche, me dejo arropar
Pues soy mundano caminante
Dejado de ficciones sobrenaturales
Ya camino desde la senda al cenit
Sin esperar nada, sino el delirio compartido.
Conclusión de sueños deshilachados
Transmutados en seda de otrora crisálida
Venida a esperar el lecho tranquilo
Donde la brisa describe esféricas danzas
Para delinear tu nombre, sí escúchale, te nombra.
Es la carpa dorada, aquel sueño
Que un viejo pescador peleaba asir
Hoy brilla, fulgente sin miedos
Sabedora de haber llegado a la plenitud
De elegir el destino  acompasado en vals…


©Santiago Pablo Romero.Petirrojo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Léeme la Mente…



Léeme la Mente…
Una canoa abandonada cercana a una orilla, una soledad sin entendimiento, un desatino en la barra de un bar, una voz más alta que otra, entre músicas discordantes. Luces de neón, que acristalan el brillo de épocas comerciales, entre tantos pensamientos disgregados, persecuciones erróneas,  impagos de deudas premeditadas. 
Culpamos a los camellos de que nos enganchemos al consumo de joroba, pero nadie culpa a los engendradores de deudas, a los sádicos capitalistas que hunden el estado del bienestar tan costoso de montar. A ellos nadie culpa como los verdaderos camellos, que engancharon a miles y miles de seres en deudas impagables. Esclavizados de por vida, arruinados y prostituidos o colgados de una soga sobre un cuello inmerecido.
Léeme la mente, sólo te digo lo que deseas que te digan pero nadie se atreve a pensar si quiera, por si a caso las nuevas tecnologías son capaces de leer pensamientos. Nunca se sabe, te encienden la webcam desde distancias remotas y te detallan las penurias de tu cueva.
Cuadros de campos enmarcados, de girasoles devaluados porque la compañía de sellos se fue al garete, o las tendencias de petroleras deciden o no, si las renovables se pueden renovar o no.
Y es que nada de los pájaros de papel queda que vuele, sus alas se mancharon de pesado lastre. Sueños guardados entre terrazas de adosados de noventa y tantos metros, eso sí, en tres plantas y mascota incluida, y pídete para el auto, que sólo tiene la treintena empezada, y además podéis trabajar los dos para mí…promesa oída por los subconscientes de los inconscientes que se amordazaron voluntariamente, dicen, pues eran mayores de edad. Cosa que el drogata no es, pues es un enfermo, pues claro.
Menos mal que el plástico de  las crediticias tarjetas son ecológicos o no.
Será que los tiempos están cambiando y al camello se le llama bemeuve o a la mascota yorsair. Será que los tiempos son distintos, que no distantes. Léeme la mente, que pienso en voz alta, para que las nuevas tecnologías me lean, clarito.




miércoles, 28 de noviembre de 2012

Se Busca…


Se Busca…

Dicotomías primigenias
Virginal ruptura, imperativa
Un segundo, dos, tres…veinte
Largo periplo de doscientos ochenta soles
Tormenta y explosión
Ha llegado la hora verdadera.
Nuevas, inexpertas manos, sabedoras del desconcierto
Glándulas naturales que portan el fruto
Sin miedos, conocedoras sin escuela
Turgentes piezas de lascivia
Convertidas en suculento maná
Dichosos somos capaces de engendrar
Grandiosos animales, para criar
Se Busca Padres…
Hoy el frío rudo me despertó
Con su bofetada cruel a la dichosa vida.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Aún tengo el Blues…


Aún tengo el Blues…
En su caminar, Bluesman volvió a tropezar con la intolerancia propia, dado su parte helada, de los mismos corazones, aunque quizás esta vez encontró uno inesperado, aún su objetividad y mirada certera le permitía suponer su existencia, nunca hubiera deseado así fuera, encontró la inquina en el lugar menos deseado, donde daño real provocaría en su interior, en su alma, en su blues. Corroyéndole en sus fueros más internos.
Siempre caminó contra el viento, pues se dice que la manera de sentirlo en nuestro rostro, es mirando hacia él, no dándole la espalda. Siéntelo, escuchó alguna vez, enfréntalo, te hará daño, pero también te colmará de los máximos placeres, olores, sabores, sentimientos cargados de sensibilidad. Si le rehúyes sólo te empujará en su dirección como con los otros.
Fue testigo, miró, estudió, anotó todos los movimientos. Se limitó a contar la fotografía, el collage de la vida, roces, sufrimientos, amores, desdenes, sinsabores, rasgando su bluesguitar de vez en cuando para sazonar el aire de lluvia salitrosa, de las puñaladas traperas, de las traiciones de los seres ajenos, de las flores mustias deshilachadas tras un vendaval apasionado, donde costuras débiles no dejaron construir el traje a medida, aquel lucimiento necesario para ellos.
Las cicatrices en su rostro, en su fuero interno, marcadas a fuego incendiario, incrustaciones metálicas de la destrucción de puentes entre seres irreconciliables, astillas de explosiones madereras tras huracanes, en bosque de árboles caídos.
Historias repetidas, no por ello menos odiadas. Todos portan la verdad, todos dicen quererla. Hasta que aparece alguien que la cuenta, que te la dice a la frontal sutileza de tu vanidad. Entonces ese se convierte en el loco que habla de serpientes y águilas, que cree vivir en una caverna destrozada por el colmo de la sabiduría. Es cuando los rincones, se llena de libros, de letras dañinas. Cuentan que Oscar decía, que no hay libros obscenos o no, hay libros bien o mal contados, bien o mal narrados. Quizás sea el lenguaje, que no entendemos el idioma.
La ignorancia tiene la capacidad de atreverse, es como el aborregamiento provocado por el dios etílico. Nos permite ser, lo que no somos despiertos. Nos da alas flamantes, pero ícaras en el fondo. Son belleza, mas simple belleza, inútiles para volar hacia el cielo, donde el calor irradiado por astro vengativo, las destruirá sin esfuerzo. Sorpresa de alma transparente, entregada a la palabra, destruida ésta por la ignominiosa ignorancia, el egoísmo, y la inopia propia de seres injustos, inseguros, mediocres, y necesitados de idolatría para con su egocentrismo.
El bluesman en este caminar sintió la daga atravesar su coraza protectora. Ésta le protegió en tantas otras ocasiones, pues su material estaba fabricada con el ungüento en contra de los sin sangre, de los míseros seres del hábitat terrenal.
Esta vez sin embargo encontró un nuevo elemento, ante él nada pudo, su coraza pierde su fortaleza ante tal hechizo. La daga se coló entre las hendiduras de sus riñones, elevándose hacia el mismísimo interior, donde el habitáculo portador del alma se encontraba esperando, quizás dardos de veneno benévolo, como tantas veces fruto de dispares afrentas. Nunca mortal de necesidad. Desangrándose se encuentra en el patio del olvido. Gota a gota, aguja a aguja, tiñe de escarlata el camino. Fiel como siempre, una sola, su Sombra.
Y sí el lagrimear del Rey, y su bastón mágico, arrancando las notas más dolorosas y lanzándolas al viento.


miércoles, 10 de octubre de 2012

Bifurcaciones.




Bifurcaciones.


Todos los días, todas las horas, todos los momentos, toda la vida, está llena de bifurcaciones. Unas veces nos queremos creer que decidimos, otras nos gusta decir que es el destino. No hay realmente decisión, realmente es un caño de fuerte corriente que fluye por las vertientes más favorables cuando llega a la bifurcación. Nos vanagloriamos de ser unos cuerpos pensantes, cuando nos vienen los resultados propicios. Cuando la fatalidad se adueña de los resultados, buscamos culpables. El destino, dios, o el gobierno. Inocentes, incautos somos siempre buscando culpables para nuestras derrotas. Implacables sabedores del mundo, cuando ganamos insulsas batallas. Siempre fue así, ya lo decían. Las victorias les llueven las madres, las derrotas son huérfanas. 
Nadie quiere atribuirse los errores del camino, y ahí surge nuestra búsqueda de culpables, de cabezas de turco, llamémosles con las mil y una designaciones que se nos ocurran, pues cuando es de ingeniosidades, nos pintamos solos.
La verdad de todo, la vida es fluida, es un torrente que circula a gran velocidad. Tal que se nos escapa el poder elegir, ella elige por nosotros. Toma la torrentera más favorable, y ruge a toda fuerza hacia la caída libre, para llegar a otro estadio. Éste nos gratificará con vivencias gratas o nos parecerá el infierno en vida. Pero ¿lo elegimos?. No. Hubo unas determinadas circunstancias, momentos, lugares, individuos, vientos que nos orientaron, vientos que nos empujaron, vientos que como plumas nos mueven a su antojo. Pero, No. Nosotros no lo reconoceremos, pues somos racionales, y eso qué quiere decir, pues eso que somos muy listos. Muy libres de elegir, qué hago, qué no hago. 
Siempre hay un por qué ocurrió aquello. Sin darnos cuentas que la casualidad no existe. La vida nos arrimó allí, eso es lo inevitable. Donde antes éramos dueños de nuestros actos, comenzamos a ver oscuridad y la luz nos abandona. Entonces nos acordamos de ella, la suerte. La mala, porque
 de la buena no se acuerda nadie, hasta que desaparece. Ella es la que nos quitó lo que la otra nos dio. Y si todo esto no fuera más que una ilusión. Y si ni siquiera somos capaces de decidir, ni el momento en que podemos dejar de respirar. Porque quién es dueño de su vida. Ella nos da elegir, nos dirá. Y lo único que le podemos responder es…si nos das a elegir:
Yo me quedo contigo…
Porque sin ti, ya no vivo…Jejejejejejeje….



sábado, 29 de septiembre de 2012

Percepciones.


Percepciones.
Sí, sí, observo que sientes, sin embargo aprecio una frialdad, un distanciamiento. Igual, es percepción en mi forma de mirar. Tu forma de hacer las cosas, me desubican, mi capacidad de asimilar los sentimientos, no llega a captar los requerimientos. Los estadios serán diferentes, no estaremos en el mismo. Sería en una visita de captación, donde vi tu mirada y me prendí de ella. Tú, añadiste nuevas especies al zoo particular. Sí, pues un fetiche, quizás sea. Quizás en lugar privilegiado. Hay mascotas con mejor vida que muchos hombres. Tuvieron suerte. Les eligieron en un estadio inferior, para subirle a otro por encima de su imaginación.
 A cambio, sumisión. Hoy te peinaré, hoy no. Hoy te pongo guapo, te luzco, después a tu jaula, no te vayas a acostumbrar. Sí, sí percibo. Será tu forma de hacer las cosas. Ya sé que no debiera pensar, no es uno de mis dones, pero algún vestigio pasado de mi otra vida, quedará. Ya sé, vivo mejor que muchos. Tengo una vida plena de lujo y ociosidad, gracias a ti. Pero me estás recluyendo en una vasija de cristal. Muy bella, por cierto. Y si un día, vuelves de cacería, encuentras otra especie en extinción?. Otra maravilla natural, a proteger. Otro juguete querido. Igual ese día, se te olvide dejar entreabierta la salida, o mejor dicho la entrada. Pues por ella se cuela el aire, fuente de vida. Pero un olvido, lo puede tener cualquiera. El aire, no entrará. 
Y la dilapidación de la lúcida mascota, otrora muestra de orgullo y deleite, pasaría a pertenecer al conjunto valioso. Sí, valioso, el conjunto de trofeos, de especies raras, atesorado en tu eterna vida, diosa.
Es el peligro de los caminantes errabundos, conocen y son conocidos. Comparten y son compartidos. La transparencia se nubla cuando el aire gélido de las penumbras consigue envolver al espíritu libre y entregado.
Ya sé, es solamente una percepción que no clarividencia, eso pertenece a tu estadio. Será, corrupción de mi alma, empacho de existir dónde no debería. Privilegio regalado, no es derecho. Equivocamos tener derecho con un regalo acostumbrado.
Los simples mortales nos miramos en el espejo del lago. Con eterna calma, aparece una bella imagen. Tú, ella al lado tomándote de la mano, iguales. Te pasea orgullosa. Hasta que una nueva especie aletea en las cercanías y su aire, para el débil reflejo, en huracán se convierte. 
Destrozando la imagen idílica. La realidad te devuelve un paseo de la diosa con su nueva figura. La observas marchar, sabiendo que olvidó aposta, la tapa hermética de tu jaula de cristal. 
Entonces agradeces, las ramas de Nerium oleander que te dejó pulcramente en un rincón. 
Te facilita la salida, dulce sueño deseas, ella te concede tu último deseo. Te enseñó, enriqueció, te excluyó.
Sé que no es clarividencia, es sólo una percepción. No me es permitido pensar. Pero será un vestigio primigenio, de mi otra vida como humano. El camino está servido.