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sábado, 17 de mayo de 2014

Esperando la Carpa Dorada…

Esperando la Carpa Dorada…

Recorro un tiempo de vuelta
Ya hundí mis sandalias en esas tierras
En humedales de barro y cieno
Ahora sobre seco suelo, camino
Regreso a aquel estadio cercano.

Esperando he hallado a un zagal
Tras un sedal asido a su caña
Terminal de unas manos pequeñas
Pero firmes, habrá de conseguirlo
Es simiente luchadora, tenaz.
Entre tanto en una orilla
Reposa del día, sobre unas líneas
Sus pupilas prendidas, silente
Su progenitora, segura de sí
Absorbiendo el nuevo legado.
Compendio de notas, halladas
En el mismo pañuelo inmenso
Que por su doblez, se reencuentra
Pues todo retorna, gira como diábolos
Danzando frente a las fauces inocentes.
Embebido cada noche, me dejo arropar
Pues soy mundano caminante
Dejado de ficciones sobrenaturales
Ya camino desde la senda al cenit
Sin esperar nada, sino el delirio compartido.
Conclusión de sueños deshilachados
Transmutados en seda de otrora crisálida
Venida a esperar el lecho tranquilo
Donde la brisa describe esféricas danzas
Para delinear tu nombre, sí escúchale, te nombra.
Es la carpa dorada, aquel sueño
Que un viejo pescador peleaba asir
Hoy brilla, fulgente sin miedos
Sabedora de haber llegado a la plenitud
De elegir el destino  acompasado en vals…


©Santiago Pablo Romero.Petirrojo.

sábado, 12 de enero de 2013

Sábado Noche…espero…


Sábado Noche…espero…
Es tu momento, solo unos minutos
A qué esperas, agarra tu color
Sube, afianza tus pies, salta
Utilizas tus pinzas manuales
Aceitando llevas largo tiempo
No dudes es el momento, no hay error
Es tu tiempo, ahora, tiene unos minutos
Decisión, las cartas están echadas, sin vacilación
Espero tu prieto cuerpo, tu envite
Has sido el portador de las sensaciones distantes
Ahora ha llegado el momento del impulso
De la deflagración, de la incandescente chispa
El premio será ella, la máxima aspiración
Ahí la ves, deslumbrante, acicalada cuan una diosa
Tuya, sin dudas, es para ti, tuya, adelante.

viernes, 4 de enero de 2013

It’s no good…

It’s no good…

Transcurre mi deambular sobre fronteras pecaminosas, discordantes con la moralidad establecida, facilidad creada para poder guiar nuestros pasos inseguros. Pero no, tú siempre en el filo del otro lado, siempre probando la otra dirección, me dice.
Paciente, ojo avizor sobre la aguja delatora, la confidente que piensa que aliviará su sino con descubrir a los paseantes libres, sin percatarse que ella nació condenada a ser asno en rueda de noria, en continuar un camino infinito, curvado y alentado por una zanahoria farsante, que le promete y no se le entrega.
El reloj no me inquieta, soy dueño del tiempo, de mi tiempo, he comprendido que el control  sobre mi tiempo no depende de nadie, que está grabado en mi mano, sólo depende de mí. Las sinergias provocadas por sibilantes ruidos transgresores pueden acelerar o serenar el ímpetu que mi mente aplique sobre el devenir, pero he comprendido, detrás no hay nada.
Aquí dedicaré a mi meta, la licuación del fluido sigiloso, el líquido amniótico que nos protege de las deficiencias externas. Esa es la misión, disfrutar del cálido rayo de sol que me calienta, de la proximidad de tu cuerpo y del aire que respiras.
Idolatrados y adoradores de símbolos equívocos, mantendrán su maquinaria a pleno rendimiento para vencer nuestra unión. Sin comprender que mi metamorfosis en lecho de río ha sido para poder elevarte desde los fondos cenagosos y pletóricos orillar en las ensenadas del paraíso de nuestros cuerpos unidos.
Esto no es bueno, nos dirán, hay que cuidarse, nos dirán…
Entonces sacaremos el cartel de no molestar…
Y ellos comprenderán, que amamos lo inmoral, lo ilegal y lo que engorda. Y desistirán en las sombras, mientras les fluyen las babas de sus labios heridos por incisivos envidiosos…

jueves, 22 de noviembre de 2012

Eclosión…En el Aire.


Eclosión…En el Aire.
Manejan vientres enardecidos por el hambre
Sitúan sus gulímicos cuerpos tras mesas preñadas
Del deambular de la langosta y el Chateau wine
Arrancado de las pieles de los minúsculos astrosos.
El brillo del áurico metal impregna las plumas
El papel atrapa las sonrisas de cainitas y fariseos flamantes
Vestidos con doble raya en las telas, y tirantes de colgadura
Sus sarcásticas miradas de desprecio por sus desnudos congéneres asesinan cuan puñales de filo sanguinario.
Mas, no durará, la sibila del bosque arrastra el aroma novel
Se siente la eclosión de un tiempo, el quebranto de una corteza
Las botas machacan el suelo, ya no pisan, se han encrespado
Acumulan vibraciones, rupturas y erupciones, derramamiento
Eclosionan nuevos aires y el hada despliega sus alas
Portando la nueva señal, discurre entre gargantas irritadas
Y lágrimas entre rostros que corren contra las transparencias
Destrozando los blindados y sembrando las flores.
Miedo en los sinsabores, valentía en la esperanza, hartazgo
El polvo sarmentoso sobre la yugular de aquel acaparador
Enrabietado presionará hasta hacerlo hombre
El aire está impregnado, nada puede parar la certeza contra la ignominia de los avaros, gulímicos y sanguinarios.
La eclosión está a flor de piel, se huele en la brisa del bosque.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La Flor.



La Flor.
El arroyo estaba crecido, comenzaba a deshelar las nieves más altas y las torrenteras llenaban los cauces, hasta poner el principal, éste, a reventar. Es un espectáculo no me gusta perderme. El agua cobra vida. Salta, arrastra a su paso, crea innumerables juegos malabáricos.    
Me llamó la atención, al otro lado, en la otra orilla. Era un arbusto extraño, estaba como enroscado, abrazado a un llorón majestuoso. Testigo directo de tantísimos deshielos. Me hizo pensar cuántos me llevaría de ventaja. Si pudiera contar cuántos como yo han venido a disfrutar del espectáculo. Cuántas historias encerradas en su interior.
Quise ver más de cerca aquel abrazo natural. Cómo cruzo, el río viene muy lleno. Continué más abajo, un árbol caído lo atravesaba. Le miré de soslayo. Húmedo su tronco. Desparramado sobre el lecho, llorando su final. Y no me atrevía a pasar. El agua está helada. Si cayera me helaría y con lo saco de piedras que soy, caer y acabar en el fondo, todo es una.
Bueno pero cómo paso, bueno y para qué. No es más que una planta más. Y un remojón no me sentaría bien. Sí es verdad, no cruzo. Qué, tan fácil me doy por rendido. No, sí cruzo. Un buen tiempo me costó decidir. Venció mi lado ávido de saber, de conocer. Crucé. Rápido, sobre el tronco, sin mirar al río. Todo es ponerse, no has visto al robinhood ese, me decía. Sí ya me contestaba, mi otro yo, más prudente. No lo pienso más. Un paso tras otro, rápido, seguro de mí mismo. Y flash al agua pato, faltaban dos metros para llegar al final. No era profundo, pero raca, hasta la cintura, con su correspondiente chapuzón. Mierda, valiente manazas. Quién me mandará a mí a meterme en estos berenjenales, para ver una flor. Mira que soy capullo.
Empapado, haciéndome los zapatos blash,blash, a cada paso. Y sin ganas de flor ni de nada, fui subiendo el trecho de orilla que antes bajé. Allí estaba, abrazada al llorón. Era un gesto precioso. 
Se me empezó a pasar el frío, del remojón. Entre las indecisiones y buscar el sitio adecuado, es un decir, para pasar; la tarde fue cayendo. Miré la planta otra vez, y me pareció que había visto seis u ocho grandes puyas apuntándome. Pero no, no me asusté, las plantas carnívoras no se come a bluesman, o sí, bueno eso espero no querer saberlo, jeje.
Lo que observé es que me pareció que esas lanzas iban estallando, me paré a descansar un poco antes de regresar. Observaba como su cuerpo se regocijaba sobre aquel llorón, y me venían los ecos de su interior cantándome, lo protegeré, porque es mi amado. Me reí, siempre escuchando cosas inaudibles, jeje. 
Cuan mi sorpresa cuando vuelvo los ojos a unas de las lanzas, iban reventando de verdad. Y muy rápidamente.
Mi atención fue ya para ellas, busqué, cuántas había, no sé doce, catorce. Cada vez se iban abriendo más. El tiempo transcurría, la luna iba apareciendo, repleta, preñada de luz, iluminando todo el espejo del río. Era una luz perfecta, suficiente para poder seguir el espectáculo ante mis ojos. Fueron abriéndose una tras otra, hasta desdoblarse hacia atrás.
Una belleza rompedora apareció ante mis humildes ojos miopes, los cerraba y los abría para captar el momento. Mañana me buscaré un lienzo y los plasmaré para el recuerdo. No podía creerlo, en un rato dos, tres horas no sé el tiempo pasaba sin pausa pero suave, no dejaba huella. Mi ensimismamiento con la alucinación se fue difuminando cuando el astro rey, empezó a relevar a la maravillosa plata nocturna que había velado durante el alumbramiento de aquellas bellezas.
Pero las sorpresas no habían terminado. A medida que el sol aparecía, las blancas explosiones nevadas iban cerrándose otra vez. Cómo es posible, decía mi cabeza, esto no puede estar pasando. Pero estaba pasando, y se cerraron, y cerraron. Hasta más de su nacimiento, se arrugaron sobre sí mismas, se retorcieron y perecieron en el mismo lugar donde unos instantes antes su plenitud era máxima.
Una voz desde el otro lado, me despertó de mi letargo. Qué Bluesman jugando con el Galán de Noche. Sí, qué…
Me lavé los churretes de la cara, que dejaron la emoción y crucé al otro lado sin caer, ni siquiera dudé al pasar.
Miré atrás, que bueno lo que me enseñaste hoy Galán de Noche. No lo olvidaré.

En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos, pronto el quinto. MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.







miércoles, 11 de julio de 2012

Money. Por nada?

Money. Por nada?
Despuntaba el alba. Aporrean la puerta, se escucha un lamento. Insisten en los golpes.
Ella se quedó rendida, después de tanto penar, pasada la madrugada. No quería enfrentarse a la realidad, a la pérdida de su hacedor de risas. Su compañero durante el último tiempo. No le conocía en demasía, pero se decía que cuándo se llega a conocer a las personas, nunca. Cometía muchas excentricidades, en cambio con ella era cariñoso, atento, que podía esperar. Se conocieron en una fiesta, se gustaron y sus promesas la convencieron para compartir sus vidas. O bueno, cuando él estaba por casa, que no era mucho, pues viajaba constantemente. En cambio de este viaje no se vuelve. Y ahora qué. A empezar de nuevo. A buscar un destructor de soledades y constructor de compañías. Una vida no es más que una unión de gracias y desgracias, se decía. Por lo que habrá que buscar a alguien que llene el saco de los bienes y a ser posible no cargue el de los males, o por lo menos se acuerde lo mínimo de él.
Los golpes resonaron en su duermevela cansino. Qué se les habrá olvidado a esos asesinos, pensó. Abrió la puerta, la imagen le dejó petrificada. Un maltrecho cuerpo apoyado en un báculo apareció allí, mal que bien, pues parecía desfallecer. No supo si era una ilusión, o si verdaderamente estaba delante de ella. Hasta que su voz rompió el hechizo. Ayúdame, estoy herido. Ya te contaré. Ahora necesito sentarme y lavarme. Debemos irnos antes que lo descubran, explicó. Estuvieron aquí, me confirmaron tu muerte, que había sido un duelo o algo así. Sí, bueno una de mis trifulcas, no acabó bien. Suerte que con treinta monedas de plata se compra a cualquiera. El pordiosero que le tocaba deshacerse de mi cuerpo, tenía tanta hambre que su cabeza no le funcionaba. Pues cuando al ver que no estaba muerto y le ofrecía mi bolsa, no se le ocurrió si quiera su destino. Cuando no aparezca el cuerpo y vean como de rico se volvió, de la noche al alba, su vida no valdrá ni la bolsa. Y la mía tampoco, por eso hemos de irnos, antes que lo descubran. Pronto amanecerá y las sombras no nos resguardarán de los ojos acechadores. No, no voy contigo. No puedo verte morir por una disputa. Esta vez pudiste comprar la suerte. Pero cuantas veces más. Lo siento. Vete solo. Tendrás un bello lugar en mi pecho.
Pero…
No, hace unas horas me destrozaste el alma. No tanto por tu pérdida sino como ocurrió, por lo que ocurrió. Ahora sufro. Pero está amaneciendo, el día disolverá la nebulosa que envuelve mi cabeza. Cuando salga el sol caminaré en dirección opuesta a la que tú tomes…
Le ayudó a marchar con sus valiosas pertenencias y el vacío de saber que el dinero no lo puede todo,…