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martes, 16 de abril de 2013

Corazón de Libro…


Corazón de Libro…

Ni blanco, ni negro, ni de color
Apariencia ruda y fuerte, me sostienen
Mis venas impregnadas de negro fluido están
O de sangre carmesí, o risas enguantadas
He recorrido miles de noches y alguna más
He soñado con psicópatas y asesinos, en brumas espesas
Truncado mares, océanos y piratas berberiscos
Disociado entes, repuesto almas y exorcizado malignos
Alentado arengas de magnicidios y defenestraciones

Disparado en pechos de hojalata y corazón de frutas
Dispensado vientos rosas y maldecido esclavitudes
Ganado mil batallas y perdido muchas guerras
Sigo abriendo mi alma, a tus ojos, para que me devores
Cuan una vestal entregada a sus dioses, inocente de mi dicha
He esperado sin paciencia, y enfrentado a leyes abducidas
Me has separado por hojas, flores y tickets de compras
Apuntalado con celofán, tras una intemperie húmeda
Cincelaste con gradaciones multicolores mi tersa impresión
Todo te lo perdono, pues antes o después vuelves a mí
Me retomas, me acaricias, me hueles, me aprietas, me comprendes
Y te quedo aquellos versos, aquellas letras, aquellos olvidos
Las historias y cuentos, que siempre rechazas, los sueños
Esos que no pertenecen más que a mi mundo, 
pero velan por ti, te llena de vida 
y te recuerda, que nunca te dejaré, nunca…

martes, 20 de noviembre de 2012

Sinusoidales o curvas, rojas en el amanecer.


Sinusoidales o curvas, rojas en el amanecer.

Sustancias en compañía, logran amoldar las rectas líneas de ejecución. Maleabilidad de materiales inertes en apariencia estática. Unos grados más y la curva toma forma. Se adecua al movimiento, se deja levar por las notas sibilantes del aire al atravesar las paredes del instrumento, logrando el antídoto para el amansamiento de las fieras.
Un viaje recto adormece, es asesino. Es capaz de alienar al caminante y dejarlo en el duermevela que le pueda costar la existencia. Unas gotas de elixir y dejará volar la sinusoidales en el calor del letargo. Quebrará la dichosa estación al sentirte contornear las nebulosas formadas en el humo con tus voluptuosos vaivenes.
Junto al mar, compitiendo en color, sabor y deseos con el manto frío del agua bravía. Masticando cada instante que pasa sin poder doblegar al macho que en Recta actitud se presta a enfrentarse. 
Nada más que unos instantes, nunca bastante. El amanecer declarará la tregua del envite de dos corsarios en lucha por el tesoro que colma su galeón.
Caminarán juntos y distantes, acompañándose pero en distintos estadios. Inventarán modos dispares para doblegar a la cima. Serpenteará sobre su lomo para dejarla atrás a su paso. Antes parecióle un impedimento pero para ello está el raciocinio para solventar las grandes cumbres con rodeos necesarios pero superables.
Hasta el cuento más antiguo de los mayores cuando fueron pequeños y siempre repetido, enseña el cuidado que se le precia a la oscuridad del pelo del bosque para con una ninfa de curvas poderosas en rojizo terciopelo. 
Pobrecilla se salvará esta vez?, me refiero a la fiera…
Prescripción de instrumento hipocrático para disipar el amargo sabor del cóctel explosivo de mezclas de curvas y velocidad.







martes, 2 de octubre de 2012

Trasplántame esta noche.


Trasplántame esta noche.

¿Las plantas sienten?, le preguntó en voz alta. Una de tantas preguntas que siempre le hace a su compañera. Ella hoy estaba más condescendiente que otros días, él notó una leve sonrisa.
Sintió que le decía, hoy pasearás con dos egregias muestras, contrapuntos en facetas complementarias. Una guarda tras un velo blanco, la otra sobre uno negro. La una mira a su alrededor, la otra su alrededor le mira. La una refleja el limpio cielo, la otra el ámbar transparente. Ambas han conocido tempestades, huracanes, tornados y la visita de la dama negra.
Las unen un sentimiento, lazo fuerte que desarrolla su energía en la verdad. Creen en un futuro incierto, sí. Pero un bello y armónico jardinero, cuyas manos sepan tratar las espinas de la rosa. Cuyo ojo sepa ver la llegada de la plaga, para elevar el antídoto antes que la enfermedad llegue y pueda dañarlas.
Jardinero experto que trataba tanto árboles gigantes, como bonsáis, fue su guía. Le encandiló con su muestra de arrestos desde su fatídico día, en que le señalaron la ardua tarea a recorrer. Le extirparon parte de su ser, miembro indispensable para cualquier zagal que comienza a luchar. Fatídico vigésimo día del cuarto, premonitoria fecha de vicisitudes. Marcaría el final de su creadora y el principio de una nueva extirpe. Él tuvo un rayo de sol y una fuente de luz que nunca le dejó caer en el pozo de la desesperación. Por ello quién mejor, para ser idolatrado, que el dios verdadero, el creador.
El bluesman escuchó tan preciada enseñanza de su compañera, no interrumpió su lección hasta comprender el alcance de la misma, y la aparición en escena de las plantas aludidas.
Un jardín lleno de color, de fantasía, de infinitas historias, de miles de matices,de pensamientos de múltiples colores les rodeaba, les creaba su hábitat perfecto.
Ambas de textura similar, cada una con sus secretos. Secretos muy hondos pero que se reflejan en el espejo de su alma. Este jardinero bluesman sabe de tocatas con trazas. Se curte del bien y del mal. No rechaza ni lo uno ni lo otro. Los ve pasar, los sufre, los analiza y aprende. Eso le permitirá entregar la cantidad de sol, de alimento, de podas, de trasplantes a tierras más fértiles, de hilarles mantos protectores sobre sus existencias delicadas merecedoras de un ulterior estadio mejor.
Hoy es el día del trasplante, hoy es cuando sembrarás la una al lado de la otra. Las dos se completan, se observan reticentes en lógica cautela, nunca antes compartieron un jardín. El jardinero lleva marcada la muesca de la placidez en el rostro. Y piensa, nunca, digo nunca permitiré que a esas perfectas estrellas donadas por el firmamento dejen de brillar en mi jardín.
Te enteraste Sombra. Compañera. Invisible cuando ha de serlo y esclarecedora en su preciso momento. Incondicional. Gracias.
La Sombra sonrió, le insinuó, nunca te reiré las gracias, te recordaré cuando te equivoques, cuan yerres. Los aciertos serán siempre tuyos, nunca haré alarde de ellos. Soy tu Amiga.
Y ese día quedará en los anales guardados entre los sentimientos grabados a fuego, dónde la eternidad juzgará.

En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los cinco primeros  relatos completos, pronto el sexto. EL PILAR DE LA MEDIA LEGUA. con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.

martes, 18 de septiembre de 2012

La Milonga del Ángel.


La Milonga del Ángel.
Mamá, mamá, mamiiiii…Cooorreeeee….
Qué fue, qué te pasó, mi niña. Cómo me lloras mi vida. Ya pasó, ha sido un mal sueño, ya está, mami está aquí, me lo quieres contar…
Sí. Todo iba muy bien. Estaba en un prado, lleno de primavera. A él se llegaba por un sendero dibujado en el aire. Serpenteante, con cuentas azules a los lados, su reflejo con el sol servía de guía. Era muy fácil seguirlo.
Y por él llegué hasta una extensión floreada. De todos los colores, rojo, amarillo, blanco, violeta, de todos, precioso. Y había un señor con cara de niña, con un pelo largo brillante, tenía unas cosas por la espalda, como plumas. Era como el angelito que tú pones en el portal. Y me invitó a jugar con sus flores, en su prado, y me daba algodón de azúcar.
Y todo eso te asustó, mi vida, es muy bonito, no…
No, todo fue muy bonito, hasta que de la emoción comencé a cantar. Esas canciones tranquilitas que tú me susurras cuando me voy a dormir, y que me gustan tanto.
Las milongas…Eso son milongas…
Bueno pues eso, milongas. Empecé a tararearlas. 
El ángel se me acercó, con una sonrisa muy amable, me dijo. Aquí no se puede cantar. Pero jugar todo lo que quieras. Toma un algodón de azúcar, verás como te gusta. Cogí el algodón un poco aturdida, y me volví a jugar mientras me lo comía. Todo era tan bello, que a medida que el algodón de azúcar se iba terminando, me volvieron las ganas de cantar. Así lo hice, cuando se me acercó de nuevo aquel señor, con la sonrisa menos amplia que la primera vez. Te dije, que no se puede cantar, espero no tenértelo que repetir. Vale, perdón, le dije.
Bueno, pero eso no es para asustarse, no….
No, me asusté cuando lo olvidé, de nuevo. Todo era tan bonito, que el color, la frescura que desprendía el prado, la luz del sol calentino, que volví a cantar. Qué mal estaba haciendo, todo invitaba a escuchar de mi voz las palabras tan bellas que mi madre me cantaba para dormir. Y entonces fue cuando se volvió hacia mí. Las plumas de la espalda, se crecieron, se ennegrecieron, su sonrisa se volvió sarcástica y sus incisivos se le alargaron, le vi crecer una cola muy grande con una puya en la punta y unos cuernecillos en la frente. Me comenzó a gritar. Todos sois iguales, intento ser bondadoso con vosotros y al final tenéis que romper la única regla que pongo. No cantarme milongas, que me recuerden a la madre que no tengo. A la madre que nunca tuve. Lo conseguí todo y creé este paraíso artificial para que los niños disfrutarais. A cambio sólo, que olvidarais a vuestras madres. Como yo no la recuerdo. Pero no, no podéis cumplir una ínfima cosa. Pues pagaréis con vuestra expulsión del paraíso.
Y con una masa de fuego en la mano, me quería quemar viva. El color se hizo todo negro y menos mal el camino, que las piedras azules seguían brillando, si no, no hubiera conseguido salir de allí, no hubieras llegado a tiempo mami. Qué miedo, no hubieras llegado.
No llores, estoy aquí, yo siempre estaré a tu lado, no temas nada. Es sólo la milonga del ángel, que te tenía envidia por la falta de cariño, que él no tuvo. Pero no llores más, que mami está aquí, contigo, ahora y siempre. Y las milongas no son más que mentiras. Vale…Dame un besito…
Y el sueño volvió al frágil cuerpecito, que se asía fuertemente a la mano de la madre protectora…

En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos, pronto el quinto. MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.





domingo, 2 de septiembre de 2012

Dame un pliego de piel…

Dame un pliego de piel…

Por que apenas sé encontrarte
Y tú apareces
Déjame un pliego de piel y tatuaré mi nombre
En el recodo del río que recorre tus venas
Déjate llevar por el vaivén de las olas que mueven las masas
Sin apenas luchar con ellas
Y serás el rey del surf, del barlovento.
En mis manos se enredan la tinta, el papel y tus besos
Sabores agridulces de sueños y realidades
En un libro de caras que todos rechazan y despotrican
Mas  todos agujerean con sus miradas y sus cotilleos
Yo apenas sé más que deletrear un color
Y esperar que tú vengas, a bailarme su candente sabor.
Los huesos se dejan llevar por las aspas del molino
Aquel que el trasnochado hidalgo dejó escapar, entre piezas de hojalata
Un sancho vivaz, que apenas con un pequeño jergón sabe dormir a la intemperie
Nosotros apenas necesitamos, porque sabemos quitarle las capas a la cebolla
Y no notar el lagrimeo
Es en tus manos donde un libro de caras, te deja sabores extraños, y todos quieren mil recuerdos, y llegan y después las babas se derraman…
Por ello mientras aguanten los huesos, quebraremos la línea del tiempo con tinta de enredado carmín…Bsts. A Tod@s.