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lunes, 29 de octubre de 2012

Ignición.

Ignición.
Venga vamos…No,  que no…
Mi padre se fue, no volverá hasta oscurecido
Tu madre podría…No, que no…
Ella está deseando, se irá, se entretendrá fuera, jejeje
Podría fallar y podríamos incendiar el trastero, toda la casa
Podría, podría…no, que no digas más, ya podría…
Rodeados de cachivaches, adentraron sus cuerpos acuciosos
Como tu viejo se entere, nos matará…No, que no…
En el retrovisor colgaba el pequeño sujetador,
Dando cuenta del desquite arremolinado, pechos punzantes.
Nunca te noté los colmillos tan largos,
Me has atravesado la yugular, aish…no, que no…
El pequeño Pluto de cabeza balanceante
Se tapó los ojos con sus braguitas,
Bueno, uno de ellos, aquello no era más, que el parche para uno…
Sólo roza, sólo restrégala, sólo la punta para probar…
No, que no… Sí, que sí… Ahora ya…Sí, que sí…
Los gimoteos traspasaron la frágil puerta del trastero,
Las encendidas deflagraciones de amor, de apasionado
Desfloración de inquieta necesidad, aprendida en cuento.
Su madre probó la oferta del mejor dos que una, invento papal.
Con su anatómico cambio de marchas viviente.
Ahogados chirriantes, gritos de cuentos entre escaleras hacia el cielo, edén encontrado, verdadera historia de madre…
No, que no…pares…que no, que, no…paro…
Por qué enciendes la luz…ahora…no, que no…yo no…
Quéééé….aaaahhh en mi Pontiac descapotable del 50…
En esa marcha virginal,
sólo conocedora de las entrenalgas de mamá…No puede seeer.
Fue mamá, mamá no quería que me lo perdiera…
Os mataré cabrones…malnacidos ….mi Pontiac del 50…
Mi bala de plata…me las pagaréis…
Habéis mancillado mi cambio de marchas…
Encendió el motor…no ves como suena….no puede ser…
Está cercano al punto de Ignición…depravados…
No sabéis que tiene vida propia…os mataréééé…
Si lo hicimos con seguridad, hasta el cinturón nos pusimos…
Mejor así no os escapáis…
Cuán sería su amor por su Pontiac del 50…
Dejó el motor encendido…la palanca del cambio de marchas ocupada, con su cinturón no pudo zafarse, roció gasolina el trastero…rasgó la cerilla en su barba de película…
Los ojos de los empalados amantes a punto estaban de despegar de sus órbitas lobulares…
Una sonora carcajada…Jajajaja…mientras la luz se encendía…
La mamá aparecía y contaba riéndose…Igualitos que nosotros…jejejejejejeje…
Cuidadín con la ignición que estamos en verano y nos podemos chamuscar sin querer…hasta en el sitio más inesperado.

martes, 18 de septiembre de 2012

La Milonga del Ángel.


La Milonga del Ángel.
Mamá, mamá, mamiiiii…Cooorreeeee….
Qué fue, qué te pasó, mi niña. Cómo me lloras mi vida. Ya pasó, ha sido un mal sueño, ya está, mami está aquí, me lo quieres contar…
Sí. Todo iba muy bien. Estaba en un prado, lleno de primavera. A él se llegaba por un sendero dibujado en el aire. Serpenteante, con cuentas azules a los lados, su reflejo con el sol servía de guía. Era muy fácil seguirlo.
Y por él llegué hasta una extensión floreada. De todos los colores, rojo, amarillo, blanco, violeta, de todos, precioso. Y había un señor con cara de niña, con un pelo largo brillante, tenía unas cosas por la espalda, como plumas. Era como el angelito que tú pones en el portal. Y me invitó a jugar con sus flores, en su prado, y me daba algodón de azúcar.
Y todo eso te asustó, mi vida, es muy bonito, no…
No, todo fue muy bonito, hasta que de la emoción comencé a cantar. Esas canciones tranquilitas que tú me susurras cuando me voy a dormir, y que me gustan tanto.
Las milongas…Eso son milongas…
Bueno pues eso, milongas. Empecé a tararearlas. 
El ángel se me acercó, con una sonrisa muy amable, me dijo. Aquí no se puede cantar. Pero jugar todo lo que quieras. Toma un algodón de azúcar, verás como te gusta. Cogí el algodón un poco aturdida, y me volví a jugar mientras me lo comía. Todo era tan bello, que a medida que el algodón de azúcar se iba terminando, me volvieron las ganas de cantar. Así lo hice, cuando se me acercó de nuevo aquel señor, con la sonrisa menos amplia que la primera vez. Te dije, que no se puede cantar, espero no tenértelo que repetir. Vale, perdón, le dije.
Bueno, pero eso no es para asustarse, no….
No, me asusté cuando lo olvidé, de nuevo. Todo era tan bonito, que el color, la frescura que desprendía el prado, la luz del sol calentino, que volví a cantar. Qué mal estaba haciendo, todo invitaba a escuchar de mi voz las palabras tan bellas que mi madre me cantaba para dormir. Y entonces fue cuando se volvió hacia mí. Las plumas de la espalda, se crecieron, se ennegrecieron, su sonrisa se volvió sarcástica y sus incisivos se le alargaron, le vi crecer una cola muy grande con una puya en la punta y unos cuernecillos en la frente. Me comenzó a gritar. Todos sois iguales, intento ser bondadoso con vosotros y al final tenéis que romper la única regla que pongo. No cantarme milongas, que me recuerden a la madre que no tengo. A la madre que nunca tuve. Lo conseguí todo y creé este paraíso artificial para que los niños disfrutarais. A cambio sólo, que olvidarais a vuestras madres. Como yo no la recuerdo. Pero no, no podéis cumplir una ínfima cosa. Pues pagaréis con vuestra expulsión del paraíso.
Y con una masa de fuego en la mano, me quería quemar viva. El color se hizo todo negro y menos mal el camino, que las piedras azules seguían brillando, si no, no hubiera conseguido salir de allí, no hubieras llegado a tiempo mami. Qué miedo, no hubieras llegado.
No llores, estoy aquí, yo siempre estaré a tu lado, no temas nada. Es sólo la milonga del ángel, que te tenía envidia por la falta de cariño, que él no tuvo. Pero no llores más, que mami está aquí, contigo, ahora y siempre. Y las milongas no son más que mentiras. Vale…Dame un besito…
Y el sueño volvió al frágil cuerpecito, que se asía fuertemente a la mano de la madre protectora…

En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos, pronto el quinto. MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.