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miércoles, 9 de enero de 2013

El Cuervo Sabio…


El Cuervo Sabio…
La oscuridad del bosque atemoriza los taciturnos paseantes
A ella le gusta la tranquilidad, de la oscuridad.
La luz avivadora del sol tras escuetas ramas verdes
Arremolina la vida del vergel arbolado, su hogar.
Las aves de la arboleda donde habita, negra brillante son
Se compenetran, conviven, son seres del bosque.
Les arrima alimento, les brinda susurros
Ellos le brindan seguridad, son su alarma
Callan cuando acecha el peligro, entre tanto
Les graznan en su dialecto, en el que se entienden.
El sabio, le llama, al más antiguo en la cerca
Le disfruta de su hombro, se arrullan como tórtolos
Son seres cenicientos, no conocen aún
Mas que de lejos y oídas aterradoras,
Las zarpas del hombre, sí
Ese ser que todo lo hace por nuestro bien, se cuentan.
Pero ningún cuervo se hizo viejo, aceptando su compañía
Más bien lo contrario, recibiendo la distancia, por compañera.
Son sueños del bosque, donde habita la chica del cuervo, sabio.

lunes, 1 de octubre de 2012

Entre letras.


Entre letras.
Rodeados de letras, enemigas, dicen que son.
Abren las puertas de la percepción.  
Descubren la inmensidad de albures.
Del deambular por los recovecos intrincados.
Alumbran donde ellos ponen oscuridad.
Nos muestran la existencia de otros núcleos.
Con ellas revelamos otras carestías.
Son migas de pan en el camino.
Nos comunican, nos revelan, nos enseñan.
Nos descubren, nos unen, nos guían.
Nos muestra sus manos, sus columnas.
Nos entrega su apoyo, imponderable.
Será su pútrida alma de buitres.
Será su dentera por no conocer su inopia.
Será porque la alienación arraiga más en los ignaros.
Será por su mala saña, inhumada desde los orígenes.
Será por su ineptitud de seguir al sabio.
Su envidia le concibe espécimen hiena.
Espera tu putrefacción para nutrirse de tus despojos.
Sin vislumbrar que si hubiera sido león,
Rey sería y darse un hartazgo de primor glorioso.
Nació hiena,
Buitre morirá,
Pobre alimaña, perseguir unas letras.



jueves, 16 de agosto de 2012

Don’t Give Up.NO Te Rindas.

Don’t Give Up.NO Te Rindas.
Nuestra compleja mente juega. Gobierna nuestros sentidos. A veces nos creemos unos supermanes. Otras no somos capaces de llegar a la otra orilla en el lago atrapado en un vaso. Los fluidos químicos de nuestro cuerpo crean y transforman sustancias capaces de hacernos volar, unas veces. Otras ni siquiera sabemos aterrizar. Medicina-química que nos recitarían los técnicos.
La mente se despierta y como si escuchara voces desde lugares distantes transforma momentos idílicos en situaciones escabrosas, difíciles de superar. Son acantilados que surgen a tu paso. Empiezas a temer si caerás en uno de esos precipicios. Los miedos te amenazan y buscas donde asirte. Un punto de apoyo donde enganchar tu mano. Una luz que ilumine esa oscuridad que se crea a tu paso. Para vencer esa fuerza que te empuja a caminar, hacia adelante pero a ciegas. Te obliga a decidir, cuando no te sientes con ganas.
Esperas que aparezca, ella y te susurre. Como siempre crees que estará, ahí y te dirá. No te rindas. No te rindas. Detrás de una noche siempre viene un nuevo día. Te acaricia los cabellos, te gime al oído, te orienta en tu oscuridad, te guía en los momentos de desorientación. Ella que siempre está. Y si un día se harta. Y si un día desaparece. Y si un día te necesita y no estás. Y si un día…
La música de sus palabras puede guiarte, acunarte, llevarte en volandas. Ella estará, debes cuidarla, para que suene cuando necesites oírla.
Ella que mira por tus ojos, ojos que no ven más que por ella. Entre algodones ponla, para que su suavidad te llegue. Es frágil como un cristal, aunque parezca fuerte. Sabe ocultar su necesidad de ti. Dale sin que lo pida. Nunca te mostrará su necesidad. No esperes a que la noche caiga y extienda su oscuridad, atrapándote solo.
 Sería tu perdición. Sin luz no ves, es ella tu candil. Pero se alimenta del ungüento maravilloso que es el amor. Que no le falte. Ella siempre te susurrará, no te rindas, no te rindas.

En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los tres primeros  relatos completos, pronto el cuarto. UN HOMBRE DE GAFAS NEGRAS. con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.

sábado, 28 de julio de 2012

Un Punto Minúsculo.

Un Punto Minúsculo.
Mientras miraba el espejo. Bueno orientaba hacia allí sus ojos, pues todavía la somnolencia no había desaparecido. Refrescó su rostro a dos manos, restregó las comisuras de sus ojos. Notaba como hoy estaban más cerrados que de costumbre. Parecía como en sueños hubieran estado lagrimando. Una costra calinosa se hubiera aposentado allí para enturbiar la visión.
Aclarada la visión con el agua fresca. Volvió su mirada hacia el delator espejo. Como si una alarma hubiera saltado para indicarle, notó rápidamente un nuevo lunar sobre el lado derecho del labio. Mierda de años, se quejó. Sólo hay que esperar pinturas donde no las quieres. Arrugas por todas partes, y chistecitos de las amigas. Qué, inventando lunarcitos sugerentes, eh. Y lo peor aún, ese lunarcito ya se hará verruga, cariiiño.
Un poco de maquillaje y flash, a chuparla el lunar de los cojones. Eso sí, pensó. Ahora tengo que ir disfrazada con estos cataplasmas, para ocultar detalles que antes me hubiera gustado llevar. Pero bueno los años no pasan en balde. Unos días después, el maquillaje no fue suficiente para ocultar aquel lunarcito. Empezó a preocuparse.
Su amiga Onco, le asustó de verdad. No es nada bueno, debemos de quitarlo ya, le soltó sin mediar miramientos. Eres mi amiga, yo soy profesional de esto y no me gusta para nada. Tomándolo a tiempo, es susto de unos días y fuera. Mañana te vienes, te hacemos las pruebas necesarias y en dos días en casa.
El mundo se tambaleaba bajo sus pies. Mis niños, Enzo, ellos no se merecen una cosa así. Onco, la verdad, dímela. Es peligroso. No, si lo quitamos ya. No te preocupes. Te vas a casa, se lo cuentas a tus hijos y a Enzo, te apoyarán y verás como la semana que viene estamos riéndonos todos de esto. Los años, que no perdonan, se rió para tranquilizarla.
Enzo y los niños, se alertaron primero. Pero sabían de las buenas manos de Onco. Enzo tomó las riendas, no hay que preocuparse, es un simple punto. Además estabas pensando entrar en quirófano para ponerte guapa, que si reafirmar los pechos, unas cartucheras más pequeñas y esas historias. Pues esto es más importante, es además estético para que te consueles, tú siempre me decías que yo miraba mucho el lunar de la boca de tu amiga Isa, no querrás ahora uno, se rieron todos.
Extirparon el pequeño punto negro. Le curaron la pequeña cicatriz. Todo perfecto. En dos días disfrutaba de las risas de sus hijos y de Enzo.
Dispusieron una cena de celebración con su amiga Onco y su familia, una fiesta por el susto superado.
Un día brillante, un sol radiante. Se miró en el espejo. No podía creer lo que veía. El punto diminuto había vuelto. Ahora mucho más grande, enrabietado. La oscuridad se apropió de su alma. No, por qué. Por qué a mí. Mis hijos, Enzo. No, por Dios.
La mañana de marzo era primaveral. Un poco fresca, pero resguardado de la brisa, el solecito calentaba. Como los lagartos, solía decirme. Pensaba Enzo, junto a sus hijos. Mientras observaba introducir el féretro en el nicho. Escuchaba su llamada en su cabeza. Una lágrima se deslizó sobre su rostro, para golpear la rosa roja, que había cogido del ramo sobre su cuerpo. A modo de hasta luego. Pues pronto iré. Sé que me esperarás.