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sábado, 22 de diciembre de 2012

Temptation…


Temptation…
Hacía largo que no tomaba nada. Circular el plegado papel, rellenado con esmero de la mejor hierba, pasé mi lengua por el filo en peligro de ser sesgada en su fina y resistente hoja. Prendí al mismo tiempo que me recostaba sobre la cama. Tu visión en mi visión, igual que si estuvieras delante, como tantas veces. La primera calada hasta dejarme inerte, en la nube que nos subíamos juntos. La noche había cerrado sus puertas para no dejar pasar a nadie más, éramos los que éramos, los mismos.
Las calles difuminadas entre haces de brillos especiales para la ocasión, debemos de vivir la época, la estival fiesta que nos han preparado sin nuestro consentimiento, sin preguntarnos si la queremos. Nos han bombardeado y así seguirán durante largo trecho desde sus melodías anodinas, repetitivas y pegadizas, gasten y gasten, si no gastan serán desterrados del paraíso.
Una nebulosa envuelta de miles de aromas, en forma de rosas de papel impregnadas en sucedáneo de esencias naturales. Luces brillantes, cuantas más mejor, más luces más fuerte el endeudamiento directo o postergado. Psicosomáticamente estudiado para que nos sintamos culpables si no entramos en su juego, en su agónico grito para destripar unos emolumentos que no poseemos. Nos harán creer, nos harán dudar y nos mirarán de arriba abajo antes de ofrecernos. El plástico es de buena calidad si tienes un respaldo de sudor capturado en forma letreada y a largo plazo mejor, que mejor.
Mareado estaba cuando llegué, cuando redondeaba el papel para que tornara en petardo. Ahora me empiezo a dilucidar que no estás. Te fuiste encandilada por una promesa de mejor futuro. Como los de antes, un buen partido. No me importa. Al menos ahora no me importa. He comprendido mi valor. No estoy en venta. Aunque quizás hubiera estado dispuesto a vender mi cuerpo y mi alma por ti. Te dibujé, con él.
Casi tuve la tentación de alegrarme del suceso que vi en las noticias. La chica había sido arrojada por las escaleras de unos grandes almacenes por su chico. Una nueva víctima de género. Aunque debieran de llamarlo de degeneración. Le recriminaba la carestía de su tarjeta, de la falsa promesa de comprar lo que quisiera. Y por ello la hizo volar la última vez.
Tuve la tentación de alegrarme por tu planeo. Me sentí ruin, tan solo un momento después de pensarlo.
Ahora escribo estas letras, esperando en la salita de urgencias, esposado, donde te han operado y aún no me despejaron la duda. Aunque el tiempo ha sido suficiente para aclarar mi borrosa tentación de alegrarme. Espero te pongas bien y el degenerado que te empujó se pudra en el cementerio.
 Pues no importa que tenga que creer, a ver si decides aprender y pasar el tiempo de mi encarcelamiento, por tu venganza, en espera de mi salida.
No me importa ya que te fueras, me importa si volverás.
Sigo viendo tus ojos azules, grises, verdes, en fin…observo el poema que leías, donde señalado tenías mi escrito…

viernes, 21 de septiembre de 2012

La Eterna Pregunta.


La Eterna Pregunta.
La niña, descubridora por naturaleza, es niña, época de descubrimientos. Quién no recuerda cuando su niño descubrió sus manos, y se llevaba todo el día haciendo, lo que los padres dicen, los cinco lobitos, qué imaginación la de los padres. Su aprendizaje, en el curioso nunca terminará. La vida es descubrimiento y aprendizaje, enriquecimiento del alma.
Ella preguntaba, y su padre sorprendido, blanco se quedó. Papá, papá existe dios. Pues hay cosas que no las entiendo.
Bluesman en sus paseos, sintió el rugir de la curiosidad, dejó su camino y como observador distante y atento, quiso saber más sobre dos visiones de la eterna pregunta.
A ver cariño, sentémonos aquí sobre el césped, seguro su frescura natural, me ayudará a intentar explicarte, o al menos no liarte más.
Nuestro cuerpo tiene dos centros vitales donde se desarrollan la vida. Uno es el cerebro, el otro es el corazón, que además le otorgamos poderes que solo tiene de forma simbólica. Pues el cerebro nos permite desarrollar, procesar y llevar a cabo todos las funciones racionales de nuestra vida, bueno también las irracionales, pero bueno esa no es la cuestión. En cambio el otro órgano, no está en sí en esa máquina perfecta que irriga nuestro cuerpo para que funcione adecuadamente. Pues hoy se puede hasta suplantar por otro.
Es el corazón, ese que tú dices que sientes, ese que te hace llorar cuando te duele algo que has visto, o te hace llorar o reír de alegría, ese que nos llena de emociones. Ese corazón es el que busca respuestas, es el inquieto, el curioso, el explorador ávido de entender, y verás. Muchos grandes pensadores de todos los tiempos han estudiado y llegado a desarrollar grandes conocimientos sobre el cómo, el por qué, el quién, y éstas dan lugar a otras que si dónde está, y por qué permite los sufrimientos, si poder tiene para crear, hacer y deshacer.
La educación que recibimos, como tú ahora, las escuelas, la sociedad y sobre todo mamá y yo, queremos primero que desarrolles el instinto de adaptación con el medio donde deberás vivir y con la sociedad que te tocará bregar. Nos capacitan, nos abren la mente a toda clase de ideas e interpretaciones. Hasta el día y constancia de ello, tenemos muchas variantes, infinitas bifurcaciones por las que seguir. A veces no se tiene capacidad para elegir, y nos dejamos llevar. Otras las presiones sociales nos llevan a optar por unas u otras. Los miedos, las privaciones si eres inverso al sistema. A veces tomamos decisiones que nos enfrenta a un grupo numeroso y aparecen las inseguridades. Por ello tu camino debe ser estar abierta a todas las ideas y desarrollar la capacidad de análisis y decisión al máximo, después ya veremos.
La respuesta a tu pregunta, la definió muy bien nuestro amigo cartesiano, el de las matemáticas, esa que no te gustan tanto. Nos dijo, dios existe como un ser necesario a nuestra conciencia, pues no sabemos explicar ciertas cosas, pues ahí actuamos nosotros y decimos aaah, ahí está dios.
Debes tener en cuanta, y también son palabras de René, Tú piensa bien y obrarás bien, este tío fue un tío listo, mira que sabía hasta matemáticas, jejeje. Papáááá… Bueno espero haberte aclarado algo.
Sí, que debo seguir aprendiendo, para que mi mente consiga ser capaz de hacerme elegir entre los diferentes senderos. Ya veremos si después logro saber quién fue primero, si el huevo o la gallina.
Muy bien, sabía que el césped, nos ayudaría a pensar, jejeje. Papáááá, gracias.
Bluesman se recolocó su bombín. Sonrió a la feliz pareja y se marchó, mientras veía juguetear a padre e hija, como gatinos peleones.


jueves, 6 de septiembre de 2012

Me gusta el Sombrero…Quédatelo.

Me gusta el Sombrero…Quédatelo.

Noche de sábado. Cena llena de cremas, frutas exquisitas de época, sabrosas como ella misma. Regueros de sonrosado fluido desde sus labios caen. Toma cereza, mordisco envenenado, hechizo realizado. Melodías sugerentes, arrebatador aire nocturno, run run de agua deslizando sobre piedras para chapotear a su llegada al manso lecho de la fuente iluminada en un siseo de luz y color, un galán de noche  acaba de dar a luz su bella imagen prístina, inmaculada reventando su preñez para un momento anhelado. La dama de noche intensifica su polinización sobre nuestros cuerpos dejando escapar su intenso aroma embriagador. La voz rasgada del pelirrojo de Sheffield, casi nos dice que canta como guía experimentado, para regir nuestros movimientos. 
Sin palabras, sólo susurros que dejan entrever unas ansias apasionadas, un derroche de sensualidad en cuerpos deseados. Sorpresa, aparece una diosa portando intemperancia y picardía, despojándose a golpetazos melódicos unas prendas sugerentes. Copando su preciosa testa en un bello sombrero. No, no te lo quites, sea testigo de fogosa noche, enseñémosle el camino de la licuefacción de elementos separados en cuerpo, aún no en alma. Almas en una, imagen de la imagen, vela que se insufla de redondez  para tirar de la nave pertrechada de tiempo, inmenso tiempo conocedor de nuestros instantes, fotogramas de una vida, un compartimento atestado de mordiscos, de rasguños, de caricias, de palabras, de miradas, de complicidades, entre nuestros seres…fundidos desde antes de sabernos.
Retratos marcados de las temperaturas de inviernos y veranos, tantos como de otoños y primaveras. Azules y rojos, marrones y verdes. Síntomas de alisamientos, crestas y valles. Sinusoidales marcadas en el devenir instantáneo. Frutos creados, morenas y violinistas, bailes en sombras, y luces rompedoras de desconfianzas, brillantes cristales sabedores de afinar los ángulos para hacer destripar el haz blanco en miles de colores, envolventes, arropadores y aureolas protectoras.
Hoy te desquitas de ese bello atuendo, inseguro. Libre te sientes sin nada, te me entregas con tus sinuosas curvas erizadas por mis dedos idolatrados. No, no te quites el sombrero, me gusta cómo te adorna, te da ese toque táctil, te viste la desnudez, te otorga cuán corona la altivez despreocupada.
Los hilos melódicos hacen de tu traje incoloro, esa sudoración que te acaricia, preparando tu cuerpo para la entrega de la vestal al dios de la guerra, apaciguadora de sus fieras dentelladas.
Me gusta el sombrero, pues te hace reina sin corona. No, no te lo quites…he de saber el sabor de tu transformación entregada al regio estandarte de nuestro reino. Los sabores dulces de la fruta, se mezclan con las sales de tu cuerpo y me embriagan, sé que la sirena manda, sus cantos son demasiado bellos para poder huir, si además no quiero. Mejor morir entre las suaves caricias de tu interior a vivir entre danzas proscritas. Entrégome  al hada de mis sueños…tú, sabedora de mis anhelos. (El Caminante y su Sombra.en ELPAIS.LaComunidad.)