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miércoles, 5 de diciembre de 2012

El movimiento ensortijado.

El movimiento ensortijado.

El nuevo orden mundial utiliza el dilema de la goma, estira y estira, hasta que le da en las narices al pardillo de siempre.
Gira, gira, da vueltas concéntricas hacia el mismo egocentrismo del poder. Será la gravedad. Será, será la atracción gravitatoria. Ah, no es lo mismo?. Ah, no sé, parece que no que la atracción esa ya estaba atrayendo antes de que la gravedad tomara su importancia.
Será que estaba demasiado cerca de los setos para saber que estaba dentro de un laberinto creado desde una visión mucho más lejana. 
Será que nuestra implicación nos ciega y no nos deja ver la perspectiva de la distancia. Basta separarse un trecho para comprender lo difícil que era desgajarse del influjo de las sustancias alienantes, será la inopia del roce.
No más sentía las caricias, el reflujo de las electrizantes corrientes de sus sensuales caderas. El remolinar de su vasto entendimiento. La eficiencia, la poderosa ama de llaves de su castillo rondaba cercana para manejar los hilos de las marionetas que no dejaba escapar.
Mala fortuna tuvo, para cuando subido a la platea notó que se esclarecía las visiones más extraordinarias.
Cómo pudo vivir rodeado de tanta belleza y no percatarse. 
Es el afán de distinción el que le llevó a entenderse poseedor del tuétano de sus huesos. No tuvo recato alguno en robar su dignidad. 
Su libertad, palabra peligrosa, perseguida y distanciada de los dueños de la caja de pandora, destrozó las escalas de transición hacia el séptimo paraíso. 
El horadado sentimiento comienza a rejuvenecerse y cicatrizar de las pústulas adheridas a su cuerpo.
Un estremecimiento nuevo ronda el nuevo orden, será la nueva perspectiva. Será la visión del color sobre gris.

martes, 18 de septiembre de 2012

La Milonga del Ángel.


La Milonga del Ángel.
Mamá, mamá, mamiiiii…Cooorreeeee….
Qué fue, qué te pasó, mi niña. Cómo me lloras mi vida. Ya pasó, ha sido un mal sueño, ya está, mami está aquí, me lo quieres contar…
Sí. Todo iba muy bien. Estaba en un prado, lleno de primavera. A él se llegaba por un sendero dibujado en el aire. Serpenteante, con cuentas azules a los lados, su reflejo con el sol servía de guía. Era muy fácil seguirlo.
Y por él llegué hasta una extensión floreada. De todos los colores, rojo, amarillo, blanco, violeta, de todos, precioso. Y había un señor con cara de niña, con un pelo largo brillante, tenía unas cosas por la espalda, como plumas. Era como el angelito que tú pones en el portal. Y me invitó a jugar con sus flores, en su prado, y me daba algodón de azúcar.
Y todo eso te asustó, mi vida, es muy bonito, no…
No, todo fue muy bonito, hasta que de la emoción comencé a cantar. Esas canciones tranquilitas que tú me susurras cuando me voy a dormir, y que me gustan tanto.
Las milongas…Eso son milongas…
Bueno pues eso, milongas. Empecé a tararearlas. 
El ángel se me acercó, con una sonrisa muy amable, me dijo. Aquí no se puede cantar. Pero jugar todo lo que quieras. Toma un algodón de azúcar, verás como te gusta. Cogí el algodón un poco aturdida, y me volví a jugar mientras me lo comía. Todo era tan bello, que a medida que el algodón de azúcar se iba terminando, me volvieron las ganas de cantar. Así lo hice, cuando se me acercó de nuevo aquel señor, con la sonrisa menos amplia que la primera vez. Te dije, que no se puede cantar, espero no tenértelo que repetir. Vale, perdón, le dije.
Bueno, pero eso no es para asustarse, no….
No, me asusté cuando lo olvidé, de nuevo. Todo era tan bonito, que el color, la frescura que desprendía el prado, la luz del sol calentino, que volví a cantar. Qué mal estaba haciendo, todo invitaba a escuchar de mi voz las palabras tan bellas que mi madre me cantaba para dormir. Y entonces fue cuando se volvió hacia mí. Las plumas de la espalda, se crecieron, se ennegrecieron, su sonrisa se volvió sarcástica y sus incisivos se le alargaron, le vi crecer una cola muy grande con una puya en la punta y unos cuernecillos en la frente. Me comenzó a gritar. Todos sois iguales, intento ser bondadoso con vosotros y al final tenéis que romper la única regla que pongo. No cantarme milongas, que me recuerden a la madre que no tengo. A la madre que nunca tuve. Lo conseguí todo y creé este paraíso artificial para que los niños disfrutarais. A cambio sólo, que olvidarais a vuestras madres. Como yo no la recuerdo. Pero no, no podéis cumplir una ínfima cosa. Pues pagaréis con vuestra expulsión del paraíso.
Y con una masa de fuego en la mano, me quería quemar viva. El color se hizo todo negro y menos mal el camino, que las piedras azules seguían brillando, si no, no hubiera conseguido salir de allí, no hubieras llegado a tiempo mami. Qué miedo, no hubieras llegado.
No llores, estoy aquí, yo siempre estaré a tu lado, no temas nada. Es sólo la milonga del ángel, que te tenía envidia por la falta de cariño, que él no tuvo. Pero no llores más, que mami está aquí, contigo, ahora y siempre. Y las milongas no son más que mentiras. Vale…Dame un besito…
Y el sueño volvió al frágil cuerpecito, que se asía fuertemente a la mano de la madre protectora…

En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos, pronto el quinto. MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.





jueves, 6 de septiembre de 2012

No,no soy un héroe.

No,no soy un héroe.
Tú puedes conseguirlo. Escucho muy cerca de mí. Ahí aparece ella. La luz del sol da sobre su espalda, la veo en la entrada. Una maraña de luz le conforma un aura celestial, su menuda figurada, realzada por los contrastes de la luz. Y su voz dulce, comprensiva. Siempre dando ánimos, siempre sintiendo cuando necesitas una mano en tu hombro, una palabra confortadora. Ocultará tus faltas ante todos, aunque intente corregirte. Te perdona siempre, incluso lo imperdonable. Ella diosa de tu hogar, cuida de ti, de vosotros. Al verla entrar, la sonrisa renace en mi cara. Un simple beso, la reconforta. Hola, Madre. Hola hijo, como llevas eso, lo terminas. Sí, ahora seguro. Me vino lo que me faltaba, ahora nada me puede parar. Me alegro. Yo lo sé, Madre.
Un día abandonas tu ser más preciado. Una nueva vida has de comenzar. Nuevos caminos llenos de incertidumbre. En su pesar, entre sonrisas y lágrimas te entrega a otra diosa, te encomienda a sus cuidados. Para ella no has crecido, te otorga todas las virtudes, todas las destrezas, eres el mejor. Pero para ella sigues siendo su niño. Es Amor de Madre.
La nueva diosa, te reconforta de una forma distinta. Te da placer en el alma con otras esencias. Llega a encender muy dentro de ti, una llama imposible de apagar. Una energía nueva te llena los más recónditos rincones de tu ser. En los momentos álgidos llenáis el hogar de jadeos, propios de bestia en la lucha. Una lucha placentera que termina en un éxtasis fulgurante elevador al mismísimo cielo. Entonces comienzas a descubrir dónde está el paraíso.
Hay desmoronamientos de piezas mal colocadas, como en todas las construcciones. Pero encuentras para qué te dieron la herramienta más preciada que tenemos, la comunicación. Utilizas todos los sentidos, aprovechas la sensibilidad de tus dedos, el erizamiento de los vellos de tu piel, la palabra. Todo es reconstruíble. La comunicación mantiene el edificio como el primer día. La confianza forjada a cada instante. Un día le dices, gracias Mujer, ella te sonríe. Para ti, el mejor laurel.
Esas princesas dan mucha pelea, son traviesas, alocadas. Se fastidian una a la otra, a veces por chinchar. Se dicen entre ellas. Yo me digo, se buscan, necesitan escucharse, el sentirse cerca. Son amigas, son confidentes, se quieren, son Hermanas. A veces acaloran a la diosa. Pero notan, aunque sea un instante, su ausencia. Necesitan de ella.
Todas, las tres se han acercado. Al unísono, me malcrían. Eres el mejor. Tienes que sacar lo que guardas en tu interior y compartirlo con todos. Con nosotras ya lo haces, pero debes de lanzarlo al viento. Que la brisa impregnada de azahar aromatice tus hilados, ese manto que tejes debe de proteger del frío a todos. Los merecedores desde un primer momento y a los otros.
Si son ignaros habrá que educarlos. Si son ciegos habrá que hacerles ver. Sin son glaciales habrá que buscar su chispa, pues tenerla la tienen., y fundir su interior.
Las enfrento a mis ojos, una a una, les proclamo. No, no soy un héroe. Qué puedo yo. Tú eres la Mejor. Mujer. Incomprendida. Sufridora. Tú eres Laurel.
Para ti Mujer.Madre.Hermana.Amiga.Compañera.Hija.Todo.
(TINA.Te lo explica Mejor.SIMPLY ROMA.AQUÍ)
En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos, pronto el quinto. MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.