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lunes, 15 de octubre de 2012

El Desaparecido.


El Desaparecido.
Todos me nombran, todos me defienden, todos me buscan, pocos me encuentran. Las circunstancias son capaces de expulsarme de al lado, de quien tanto me buscó, de quien tanto me idolatró, de quien ahora me repudia.
No importa, tiempo ya, cuando se llegaban a pelear por mí, si la falta contra mí, había sido grande, podían llegar a matar por mí. La costumbre me hace sabedor de los tantos quereres y tantos repudios, antes más los unos, ahora los otros.
Quién me buscó, movió cielo y tierra, contactos en las alturas y en los bajos fondos, utilizaron las más ruines estrategias del depredador. Estudiaron los puntos débiles, rastrearon a los cercanos, minaron su confianza en mí, les untaron para que me despreciaran. Es fácil untar a pobres de espíritu. Se les toca el bolsillo y comienzan a despotricar, no ya de mí que al fin y al cabo se puede vivir sin mí, sino de su propio padre. Tócale a un hambriento el pan y tendrás un ser alienado capaz de matar en tu nombre, simples animales amaestrados.
Bueno perdí las buenas maneras. Aunque seguro que la mayoría ya me conocisteis, otros me conocéis, y algunos cuando descubran mi valor me querrán tener en su bando. Yo soy el tan buscado, el tan denostado, el tan querido como odiado. El que te hizo creer que morir podía merecer la pena, el que te enseñó a vivir, pues sin mí era sobrevivir, como animal.
Unos me cambiaron el sexo, decían que era mujer, será porque son mejores, que los hombres en todo. Sí, no arquear las cejas, pesadlo en un fiftyfifty verás que siempre son más Personas. Me llamaban Palabra. Y hacían su chiste, cuando yo doy la mía, ésta va a misa. Para demostrar que era lo más sagrado. Otros también hembra, me decían, Honestidad, Honradez.
En cambio mi nombre desde los anales de la creación es HONOR. Y he sentido cuando mataban por mí, pero lo hacían porque respetaban una educación, unos valores, una amistad. Me he reído cuando llegaban a las manos, cuando me atribuyeron cosas que no las merecía, pues eran para reírse de ellas. Nunca merezco la tan mal escogida solución de eliminar a quien me falte. Menos mal, que eso se terminó. Aunque pasamos al otro extremo. Ahora nadie me presta atención y se venden por el nuevo dios, don dinero. A cualquier precio y de cualquier forma. Hay una prostitución del alma fuera de toda duda. Hermanos que siempre me han tenido como unión entre ellos, ahora apuñalan por detrás a sus seres queridos por unas babas, por unas migajas que les hagan el paso mejor por esta pútrida existencia, las suyas, en este corral de cabras y sus machos.
Bueno que sólo quería deciros que gracias a los que seguís buscándome y defendiéndome. A vosotros deciros que hay que respetarme, como lo hace un gitano cuando vende una mula y en ello te la mano. Como cuando un musulmán te elige hermano. Como cuando un corazón ama a ese ser sin pedir nada a cambio, sólo se le entrega. Honor, Palabra, Honradez, Honestidad, Dignidad, Conciencia. Llámame como quieras, pero respétame. No uses mi nombre en vano. O te aproveches de él, aún sería peor.
A los otros deciros, que sin mí. Vuestra prostitución del alma os acabará explotando en la cara y a veces podréis reparar algo, otras pediréis la cicuta, por clemencia.
En los tiempos que corren, por ello me llamáis el Desaparecido.






miércoles, 12 de septiembre de 2012

He salido a la calle.


He salido a la calle.
Aire, necesitaba aire. Un rondar errabundo. Una compañía de alguien miserable, de alguien necesitado. Necesitaba una conversación sincera. Sí, sincera. Porque ellos no quieren nada, nada piden. Simplemente un rato. Una mano en su hombro. No tienen nada y por ello valoran todo. La verdad ante todo. Nada tienen que ocultar. Son repudiados por todos. Ellos lo saben y tienen los ojos y oídos más abiertos que los demás. Son capaces de entender las miserias desde su interior.
Son la escoria. Pero cuando te miran, ves en ellos a ángeles, seres inocentes que beben la cicuta impuesta por una sociedad mucho más merecedora de ello.
Si paras, le escuchas. Te cuentan el regreso al estadio anterior donde nuestros ancestros vivían. La única preocupación era la subsistencia, la captación de las necesidades primarias. El resto es observar la jungla. Una jungla de la que formamos parte, todos. Mucho más peligrosa que la primigenia. En aquella los depredadores se veían venir. En ésta el depredador se autodenomina tu amigo. Él te venderá por unas minucias de plata antes que el alba despunte.
Los turbados errantes, los desencantados, aún peores. No dejan desarrollar los sueños a los que sonríen a la luz del sol. Son peores, pues creen hacer una buena labor de caridad y les hace el trabajo a ellos. A los atrapadores de sueños. Los pensamientos disociados son peligrosos para el orden establecido. Los partidarios del buen orden, no quieren nuevas ideas. Quieren eliminar al rebelde. No penséis ellos os lo dan pensado. No tengáis sueños, ellos os facilitarán el maná con el sabor preferido.
Me jode ver como nos alimentan con sabia envenenada, alienante y adormideras recetadas. Desahuciamos a los que de verdad debiéramos encumbrar.
Al menos sed lo suficiente valientes como para no entorpecer a los que deciden pelear por cambiar esta putrefacta existencia.
Para colonias bien organizadas ya están las abejas y las hormigas, o las termitas. Nosotros nos denominamos hombres. El hombre. Somos una triste caricatura.
De nuevo hemos creado a dios. Traicionamos por él. Desertamos por él. Matamos por él. No nos dejemos manosear por una mano que nos obliga a hacer lo que ella desea.
No os pido valentía para hacer. El miedo es libre en el subconsciente unipersonal y manipulable. Pero sed valientes para al menos no entorpecer a los que tienen la valentía de ser curiosos y soñar. Los sueños no deben de dejar de existir hasta que se hacen realidad. No, que mueran porque los eliminemos.
Hoy he salido a la calle, abrazo a la tristeza, porque he leído en mucho de vosotros, que los sueños, sueños son. Y deben seguir perteneciendo al estadio onírico.
Hoy puedo escribir sin disimular. Gracias a los de la calle por lo que me enseñan, a los otros, bueno, a los otros valentía, para dejar hacer…




En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos, pronto el quinto. MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.