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domingo, 3 de agosto de 2014

Sencillo es…Decir.

 Sencillo es…Decir.


Hoy, he detenido mis pies
A tus orillas
No es, ayer, ni siquiera será, mañana
En el borde de tu magnanimidad
Océano de color intenso
Descolgado por entre las esquivas miradas.
Acaso hube de ser raudo
Incluso corceles de yeguas alazanes, nos perdían
O quizás la jovial inocencia, palpita fuerte
Y mi sal, se descuelga por el rostro
A tu encuentro, sal inmensa
Ambigüedad olvidada, diligente luna de llanto granate.
Tú, quimérico del ulterior devenir
Aplaudes unas hendiduras en el viento
Transmuto mi alma, en hervor
Mi espíritu bardo, se escondía tras los jazmines
Y el laurel seguía creciendo, sin sombras
Allá, silente, esperando mis pasos.
Escogiste leer, optaste por delinearme
Designaste el espacio corto
La cintura bregada, la usanza encinta de sutileza
Aligerando las alas del águila
Exhortando una pequeña llama, tenue regocijo paciente
Nutrido por apenas tiempo inmemorial, jubiloso.
Sencillo es decir, sencillo deshilar aquello lindo
Tejido con manos diestras
Al atardecer de este otoño que pasa acariciándonos
Mostrando la oportunidad prendida del aire
Y por qué no, por qué no subir a ese tren
Y recorrer las atalayas del céfiro ausente
Y carcomer las maderas de unos fieles sin pesas
Y alisar los marmóreos oropeles de los insignes
Y apabullar con la miscelánea del bajo, al alto
Cuan sencillo parece, mas cuan sencillo es
No más, sino dejar la elegante parsimonia impedida
Mientras las casuchas se iluminan, sean altares
Pues ahora, es sencillo, todo fluye…pero el río
El río y sus meandros, siempre estuvieron…

©Santiago Pablo Romero:Bluesman.
Imagen: FernándezCáceres.

jueves, 16 de agosto de 2012

Don’t Give Up.NO Te Rindas.

Don’t Give Up.NO Te Rindas.
Nuestra compleja mente juega. Gobierna nuestros sentidos. A veces nos creemos unos supermanes. Otras no somos capaces de llegar a la otra orilla en el lago atrapado en un vaso. Los fluidos químicos de nuestro cuerpo crean y transforman sustancias capaces de hacernos volar, unas veces. Otras ni siquiera sabemos aterrizar. Medicina-química que nos recitarían los técnicos.
La mente se despierta y como si escuchara voces desde lugares distantes transforma momentos idílicos en situaciones escabrosas, difíciles de superar. Son acantilados que surgen a tu paso. Empiezas a temer si caerás en uno de esos precipicios. Los miedos te amenazan y buscas donde asirte. Un punto de apoyo donde enganchar tu mano. Una luz que ilumine esa oscuridad que se crea a tu paso. Para vencer esa fuerza que te empuja a caminar, hacia adelante pero a ciegas. Te obliga a decidir, cuando no te sientes con ganas.
Esperas que aparezca, ella y te susurre. Como siempre crees que estará, ahí y te dirá. No te rindas. No te rindas. Detrás de una noche siempre viene un nuevo día. Te acaricia los cabellos, te gime al oído, te orienta en tu oscuridad, te guía en los momentos de desorientación. Ella que siempre está. Y si un día se harta. Y si un día desaparece. Y si un día te necesita y no estás. Y si un día…
La música de sus palabras puede guiarte, acunarte, llevarte en volandas. Ella estará, debes cuidarla, para que suene cuando necesites oírla.
Ella que mira por tus ojos, ojos que no ven más que por ella. Entre algodones ponla, para que su suavidad te llegue. Es frágil como un cristal, aunque parezca fuerte. Sabe ocultar su necesidad de ti. Dale sin que lo pida. Nunca te mostrará su necesidad. No esperes a que la noche caiga y extienda su oscuridad, atrapándote solo.
 Sería tu perdición. Sin luz no ves, es ella tu candil. Pero se alimenta del ungüento maravilloso que es el amor. Que no le falte. Ella siempre te susurrará, no te rindas, no te rindas.

En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS . Ya tenéis los tres primeros  relatos completos, pronto el cuarto. UN HOMBRE DE GAFAS NEGRAS. con las ilustraciones de José L. Martínez REBOTE.

lunes, 23 de julio de 2012

La Pequeña Mujer con Alma.

La Pequeña Mujer con Alma.
Sonaba una música de fondo, parecía violín, pero sonaba estridente, rasgado. Pero no perdía ese sentido acunador que tiene toda la música. Sí, los músicos clasistas dirían aquello de que ha destrozado la obra. Pero no, la interpretó a su manera, tormentosa, pero no dejaba de ser una portentosa forma de llamar al espectáculo. Además de no haber nada entre los gustos, no vamos a matar a los jazzistas por no entender su música, a los roqueros porque en las cafeterías pongan el volumen a unos niveles que rompan la armonía necesaria para conversar. Pues también hay cafeterías para todos los gustos y todos niveles de conversación. A los jóvenes les gusta más fuerte, les sirve para soltar adrenalina de la que segrega su cuerpo de una forma no entendible para los ya mayores, más relajados, pero en todas las facetas de la vida. Y no por ello menos gratificante. Cada cosa su cosa. Y el tiempo en todas.
Sonaba la música, para mí, música pop con toques de músicas clásicas revueltas, como en un salteado donde pones todo lo que te gusta, lo sazonas con las especies que toda la vida tu madre le ponía a los guisos y es imposible que no te guste.
Tal fue mi sorpresa cuando mi hija se me acerca, me hace inclinar la cabeza hasta llegar a poner sus pequeños labios muy cerca de mi oído y me dice, papi esa música me gusta. Cómo, esta música. Cual la que está sonando. Me dejó perplejo no porque me dijera su gusto por la música, sino porque siguió diciéndome. Papi pero no, toda la música sí, pero toda no quiero. Yo quiero tocar esa suavidad, esa fuerza, ese carraspeo, llevar esa sensibilidad que maneja aquel músico con tanta destreza. Pero te refieres a ese pequeño. Sí aquel de cuatro cuerdas, con forma de mujer pequeña y que el músico masajea con aquel arco de una forma tan especial. A veces le dice suave, sensible y otras le hace saltar, chillar, toser. Pero eso es un violín, es muy difícil de tocar.
A mí me gusta el violín, me repuso. Quiero tocar el violín o ningún otro instrumento. Tengo que sacarle ese sonido para disfrutar como lo hace ese músico. He cerrado los ojos como él y me siento flotar, viajar.
Esto ocurrió cuando apenas salía unos palmos del suelo, porque en su colegio un profesor del conservatorio había estado animando a los chicos a decantarse por la música en vez de tanto fútbol, no por malo sino porque ya lo hacen sin decírselo, pues algunos padres son muy aficionados. Les sirve para desfogarse, a falta de cura o psicólogo. A algún sitio tenemos que ir, repondrán.
Ella lo tenía tan claro, que me dijo vamos al conservatorio, quiero tomar a esa pequeña mujer con voz de sirena y aprender a masajearla para que me cante esas canciones tan bellas.
Al músico se le ve tal cara de felicidad, que yo he cerrado los ojos y casi he conseguido imaginarme haciéndolo.
Hoy me toca algunas obras que me deja anonadado. Y seguro que si el tiempo le diera para más le sacaría más melodías a esa mujer pequeña como ella la llama. Su mujer pequeña con alma de sirena. Me dice que dentro lleva un trocito que se llama alma, que curioso esto de la música verdad.
Yo para hacerla sonreír, que no me cuesta nada la verdad, pues es muy zalamera. Le digo sabes eres como ese cangrejo como se llama…
Ella me sonríe y me dice violinista, pero no toca tan bien como yo, cuando lo hago para ti…
(Humilde homenaje a Antonio en su 332 cumpleaños de su admiradora)