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martes, 1 de enero de 2013

Cosas Pequeñas


Cosas Pequeñas
La vida te enseña
A valorar
El tamaño de las gentes
No son más grandes por sus cuerpos
No son más valoradas por su fuerza
Tienen el valor de la grandeza
De callar cuando su silencio
Tiene un dorado precio
Y hablan con crudas navajas afiladas
Cortantes en el aire
Que crean heridas, pero no matan
Advierten de los males mayores
Y están, cuando deben estar
No tras flashes de ingratas apariencias
Saben llevarte las pequeñas cosas
Cada vez una pequeña cosa, y otra, y otra
Y por ello se transforma en la Gran cosa
Un conjunto de teselas, pequeños cubos informes
Consiguiendo un puzle agradecido
El mosaico de nuestro mundo,
Hecho de echar grandes minucias ordenas por el azar.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Pacto de Silencio.


Pacto de Silencio.
Ni Ella ni Él pensaron que se conocerían de aquella manera. Un encuentro casual, o no, quién sabe. Hay quienes gustan creer que estaba allí el cruce, había de pasar. Eran blanco y negro. Su luz irradiaba de forma natural con un brillo blanquecino, como luna llena, proveniente de su aura. Él quedó prendado desde el primer momento de su caminar altivo, apuesto, desafiante, segura de sí misma. Aunque, como todos, escondía un pequeño lunar negro en su interior al que temía. Cuando aparecía desmontaba toda su alegría, su belleza natural se diluía cuan azucarillo en el hirviente mejunje aquel que gustaban a ambos. Él lo llamaba americano, ella decía que el suyo era mejor, ambos se tomaban ese brebaje después de pasado el tiempo, mientras conversaban en aquel porche de la primera vez. Esta vez en cambio eran tres, pues no hay noche sin luna, como no hay día sin sol.
Se reían, por qué hemos llamado siempre a esto trino, si en realidad somos cuatro. No somos cuatro, la luna es vida gracias al sol, sin él no existe. Bueno aplíquese eso también al día y la noche. No, pues la noche y el día están unidos en un círculo eterno cuando uno llega, besando a la otra, ésta se va e igualmente en dirección contraria. En cambio la luna y el sol muchas veces juegan al escondite, unas veces están los dos, otras uno de ellos, otras la luna molesta desaparece aunque sea por poco espacio de tiempo.
Bueno cierto es que cuando nos topamos, fue como un alumbramiento de algo perdurable, pues dicen que las cosas que comienzan fuerte, son las más duraderas. Algunos sellados en sangre, duran para toda la vida. Es como si se hubieran mezclado en el fragor de una batalla en pradera medieval. Tú te me uniste, y juntos vencimos a la dama negra. Incluso el más bravo guerrero necesita unos ojos que lo miren en momentos arduos de la contienda. Esa mirada le protege, le brilla, le alumbra con su luz de forma directa o indirecta. En su presencia, o en el espíritu de su medallón entregado antes de la partida, éste imprime calor al pecho cuando lo necesita. Es pacto de silencio, entre tres cuerpos, un solo alma. Nunca romperán dicho pacto, es uno en la lucha cualquiera que sea el vórtice a superar.
Hacía años luz que tomados de las manos observaban transcurrir el agua cristalina, como sus vidas. En ella se veían reflejadas las mil y una peripecias habidas, altos y bajos, alegrías y tristezas, blancos y negros, pero desde que el pacto siempre fue más llevadero. Esa mano que se necesita siempre estuvo, siempre aunque estuviera lejos, el medallón los unían, la cercanía del grito apagado en la noche llegaba al más recóndito lugar. El río Orrad sigue transportando las mil y una historias que sus vidas vivieron. Todos envidiaban su capacidad de estar, porque no comprendían. Sus mentes no eran capaces de llegar al nivel de saber que dos fuerzas contrapuestas, a priori, son las más fuertes a la hora de proteger al ser querido, en ello son complementarias y conocedoras de todos los caminos. Esa mano que aparece en el momento adecuado te salva de locuras sin retorno.
 Es la mano adecuada, pues a veces nuestro interior está tan a la deriva que no queremos asirnos a quien amamos desde antes de conocer, tememos arrastrar lo más preciado con nosotros al fondo del abismo. Sin preguntar, sin pararnos a pensar, que es lo ansiado por los tres.
Por ello es importante cuidar al sol, a su reflejo, a la luz y a su brillo pues nunca sabemos cuándo nos veremos hundido en el abismo, no pensemos si es morena, rubia o pelirroja, sólo sabemos que es negro su corazón, esa dama que todos antes o después nos encontramos, y la manera de vencerla es mirando a los ojos del trino eterno, jurado en el silencio.



martes, 16 de octubre de 2012

Entre tus Manos.

Entre tus Manos.

Siento tus dedos recorrer mi piel, ella responde como erizo defensivo, inhiesta las agujas protectoras ante la incertidumbre. Sabedora de ello, los haces bailar al ritmo de la melodía que hace girar el mundo, notas de la vida. Aprietas cuando debes y acaricias cuan sabedora eres de la delicadeza del instante.
Acaricias mi rostro con tu mirada brillante, iluminas mi existir, con cada sorbo de aire que me transmites. Me sabes buscar los elixires dentro de mi interior, los mismos que yo pierdo y no encuentro, esos que a veces me hacen grande y otras me hunden en la miseria más atroz. Eres exploradora de lupa en mano, para no dejarme escapar ni una mínima rendija donde me pueda cobijar ante el miedo. Me incitas a la fuerza, a la valentía, me llenas de grandeza, qué sería sin ti.
Aventuras y desventuras, corredurías ante tanta injusticia, debilidades ante tantas calamidades, humillaciones del cuerpo ante brutalidades fuera de nuestro alcance. Pero mi alma fortalecida por tu arenga, por tus vítores, por tus alabanzas, dios me quieres, dios me tendrás, mi afán será satisfacerte.
Tus manos premiarán mi ser, pues de ellas nacen mis asideros. Tus manos soga pueden ser, en cambio timoneles del barco que te entrego son. Marcas el parsimonioso caminar de un sendero trazado y compartido por tantos sabedores de la dirección hacia la verdad. Ella nos hará grandes. Y vuestras manos entregadas sin pedir nada a cambio servirán para formar la telaraña protectora de todo el necesitado. Es la cordada que nos llevará a la cima juntos, todos unidos en un solo sentimiento.
El verdadero desprendimiento hacia los otros en los momentos en que le vemos atrapados en el fondo de la ciénaga. Esa entrega de la vida a cambio de otra vida, en apariencia ajena y distante, nos hace merecedores del gran maná. De la promesa eterna de la Amistad. La prodigalidad de esos corazones que se caracterizan por su sensibilidad ante los faltos, se convierte en un trampolín que nos lanza al vacío sin red, porque tenemos la plena confianza en que esas manos estarán allí para recogernos.
Agradecido es el interior que se ve amueblado con tan preciado tesoro. Ínfimas son las muestras de posible acción ante tamaña ofrenda a un simple mortal.
Esas manos que ofrecieron un vals en el momento que deseabas bailar. Te dieron pan cuando necesitabas ser alimentado. Te agarraron con la fuerza del bárbaro para que nunca ella dudara, ni hiciera dudar lo más mínimo a vuestros espíritus, combativos al unísono. Te consiguieron sacar unas risas en el momento más triste, pues sabedoras de tus secretos, son capaces de encontrar tu punto justo y necesario momento.
Entre tus manos, vuestras manos, mis manos, podríamos entretejer la red más grande jamás soñada. Protectora de todos los que quieran estar, entre nosotros.
Fantásticas manos, congratulations.